lunes, 27 de mayo de 2013

“Tokyo Godfathers” Satoshi Kon – Sogô Furuya







Título original Tokyo Goddofazazu (Tokyo Godfathers)
Año 2003
Duración 88 min.
País Japón
Director Satoshi Kon, Shôgo Furuya
Guión Satoshi Kon, Keiko Nobumoto (Historia: Satoshi Kon
Música Moonriders, Keiichi Suzuki 
Productora Mad House Ltd.
Género  Animación. Drama. Comedia | Pobreza. Navidad. Animación para adultos

Sinopsis
Es Navidad y la nieve cubre la ciudad de Tokio con su blanco manto. En algún lugar de Shinjuku encontramos a tres vagabundos: Gin, Hana y Miyuki. Una noche oyen unos lloros que salen de entre un montón basura y encuentran a un angelical bebé. Gin insiste en llevarlo a la policía y que ellos se encarguen de él. Sin embargo, Hana, que siempre ha tenido la ilusión de tener un bebé, no quiere dejárselo a nadie y que sean ellos mismos los que busquen a los padres. Así será como estos tres amigos se embarcan en la aventura de encontrar a la familia del bebé... (FILMAFFINITY)





Un ejemplo de humanidad
Cristina Almarcha Jareño

Si en algo uno se fija al ver “Tokyo Godfathers”, es en la carga de humanidad que emana la película en su conjunto.

Puede parecer difícil como primer juicio, enfrentarse a una película de anime, y a la vez integrarse en el guión y el resto de elementos. El montaje es tan exquisito, que el espectador puede dejarse llevar, abandonarse a todo tipo de emociones, que en el film las encuentra.

Por una parte, la historia transcurre ligada a tres personajes y un bebé, los cuales todos tienen a su vez historias vitales paralelas. La combinación de drama y comedia juega un papel fundamental, pues nos mantiene siempre al filo del análisis de la complejidad del juego crítico a la sociedad japonesa, a la vez que nos hace plantearnos cuestiones muy profundas acerca de la unión, la amistad, la familia, la traición…

Porque al fin y al cabo, Tokyo Godfathers trata de las grandes cuestiones de las relaciones interpersonales y la posición humana frente al mundo. Es por ello que la película nos guía por los vericuetos de la entrega del amor, como exponente principal, y la amistad.

¿Qué mejor ejemplo que una historia acerca de un bebé abandonado, como hilo conductor de las grandes verdades que exponemos? Sumando a ello que nuestros protagonistas son antagonistas de una sociedad acomodada, o más bien víctimas. Podemos plantearnos también esta cuestión.

La verdad que acaba con el resultado final es la de una trama que se hila en un cuadro que puede parecer tétrico por su indiosincracia. La dura vida de la calle puede hacer a cualquiera un ser hosco y hostil, mientras que en nuestra cinta encontramos este hecho como un nexo de unión entre la frágil realidad de los “godfathers” y la muestra de todo lo contrario a lo que podría esperarse.





Es por ello que la esperanza acaba siendo el camino que Kon escoge en este elaborado guión, para mostrarnos un elenco de posibilidades humanísticas que se ven guiadas por acontecimientos únicos, que a su vez van a hacer de nexo de unión entre las historias subyacentes que vamos encontrando a lo largo de la película.

Cada elemento, personaje, cada escena, la nieve como principal compañía que nos recuerda la dureza a la que se enfrentan a su vez nuestros personajes, todo contado con ese cariño que despide en su totalidad la carga humana de la historia, nos enseña un mundo cercano, que no podemos obviar: La vida en la calle y la unión como elemento conductor.

Una gran película, entretenida y amable, divertida y crítica, que nos enseña los grandes sentimientos humanos de una manera cercana.


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